SILBANDO BAJITO
Silbando bajito
voy caminando
por el caminito.
Bordeado de altos
pastizales
trato de atrapar
mariposas,
pero el viento travieso
las lleva muy lejos.
Silbando bajito
sigo andando hasta llegar
al estero.
Despreocupada
me siento a la orilla
y mis pies alcanzan
la frescura del agua,
diminutos pececitos
me rosan con sus aletas
de colores,
sintiendo un dulce cosquilleo.
Silbando bajito
me entrego
a un remanso de alegría
que embriaga mi corazón.