PIEL DE CENIZA
Esperándote
en nuestro oasis
de lirios y margaritas
de aromito y mburucuyá
inventando
nuevas fragancias
que nos hagan delirar...
Esperándote
con mi piel ceniza,
serás el pintor
con pinceles
de ternuras y caricias...
Esperándote
entre lirios y margaritas
guardando para ti
mi mejor sonrisa!!
Hay un árbol que sufre
cada vez
que el viento norte
con furia mece
su delgado tronco.
Hay un árbol que llora
con desgarrador desconsuelo
ella no puede evitar
que otro árbol más grande
y más fuerte
la torture indiferente.
Ese árbol que la inca
con su punta afilada
es el Ambahé
aunque quiera impedirlo
es el viento quien la ataca
haciéndola sufrir!!
Triste vida la que lleva
el árbol del Hingá
resignado a este tormento
que parece no acabar.
Es inmenso su dolor
cada vez que llega el viento
desgarrándose en lamentos
chillidos,crujidos y extraños sonidos.
Es un idioma indescifrable
que retumban en el aire...
EL ÁRBOL QUE LLORA
La bris del Otoño se despedía de Formosa anunciando la llegada del Invierno .
Cerca de la Laguna De Los Indios se alzaba la vieja casona entre senderos,claros y arboledas de espesos follajes cobijando a diversas aves nocturnas de miradas extrañas.
En la antigua casona, Teresa y Beatriz se encontraban leyendo a viva voz la colección de cuentos " Los Fantasmas De Lote Cuatro" regocijándose con el calor del brasero y la luz de las candelas.
Un fuerte viento comenzó a soplar, tambièn se escuchaba ruidos que parecián quejidos o lamentos.
Las niñas dejaron su lectura, presa por la curiosidad se acercaron al ventanal intentando ubicar de dónde provenían aquellos sonidos muy extraños que atizaban la piel y hasta las chispas de las brazas quedaban tiesas.
Las niñas perdieron todo interès en la lectura y ante el miedo se les interpuso el cansancio, rendidas fueron a dormir.
A la mañana muy temprano se despertaron, el dìa amaneciò nublado, llovisnaba y hacia mucho frìo, el viento no parò de soplar y los lamentos extraños tampocos cesaron.
Presas por la curiosidad, decidieron ir a explorar el lugar,se agarraron de las manos y caminaron agudizando los sentidos dirigiéndose hacia el intermitente chillido y lamento.
A cada paso que daban les temblaba las piernas y sentían que el corazón les iba a estallar cuando más se acercaban al lugar.
Teresa y Beatriz no podían creer lo que estaban descubriendo, en el lugarn habia dos àrboles chocando con la furia del vinto.El árbol de tronco delgado y de ramas muy fragil se amacaba con la fondo del fuerza del viento para ser presionada contra la punta afilada del tronco del árbol mas grande y más fuerte ocacionando con el forzado rose, esos indescifrables quejidos y chillidos que parecìan lamentos de un animal o de una persona.El árbol que lloraba su constante tortura se llamaba Hingá y su verdugo se llamaba Ámbahé y la culpa de todo lo tiene el viento!
EL HECHIZO DE LA LAGUNA DE LOS INDIOS
El sol resplandecía aquella tarde de verano y el viento norte hacia piruetas en el aire. La magia y el misterio de la laguna era como un imán que atraía la curiosidad y la impaciencia de Lino,ajeno a su voluntad sin poder evitarlo!
Desde lo alto de la avenida Napoleón Uriburu, Lino contemplaba con una mirada hechizada, los camalotes en flor, los llantenes y las enigmáticas irupés que majestuosamente realzaban la belleza de la Laguna De Los Indios conjugando un fantástico paisaje.
Decidido y lleno de ansiedad, Lino subió al pequeño y desteñido bote de su padre y hecho a remar hacia el centro de la laguna.
Se detuvo con los ojos eclipsados en un retozar de gozo para contemplar esa magnifica belleza, poder apreciarla desde todos los ángulos de visibilidad. Registrar todos esos diversos vegetales con múltiples formas y matices que lo transportaba a un verdadero paraíso de gamas cromáticas, imaginaba que podía volar entre nubes de algodonales y colores de mburucuyá.
De pronto un festival de cánticos sonoros lo sorprende y se asombra! si! se asombra!
Son cánticos sonoros de patillos, garzas, tero-tero, chochí, pitogué,chajá, pilinchos y las inquietas canastitas que se fundían con el lamento de la rana y el croar de los sapos que entonaban una canción de amor...
Hechizado Lino pierde el equilibrio, cayéndose del bote en el corazón de la laguna...Lino no sabía nadar!