domingo, 8 de septiembre de 2013

EL ÁRBOL QUE LLORA

 EL ÁRBOL QUE LLORA


 La bris del Otoño se despedía de Formosa anunciando la llegada del Invierno .
Cerca de la Laguna De Los Indios se alzaba la vieja casona entre senderos,claros y arboledas de espesos follajes cobijando a diversas aves nocturnas de miradas extrañas.
En la antigua casona, Teresa y Beatriz se encontraban leyendo a viva voz la colección de cuentos " Los Fantasmas De Lote Cuatro" regocijándose con el calor del brasero y la luz de las candelas.
Un fuerte viento comenzó a soplar, tambièn se escuchaba ruidos que parecián quejidos o lamentos.
Las niñas dejaron su lectura, presa por la curiosidad se acercaron al ventanal intentando ubicar de dónde provenían aquellos sonidos muy extraños que atizaban la piel y hasta las chispas de las brazas  quedaban tiesas.
Las niñas perdieron todo interès en la lectura y ante el miedo se les interpuso el cansancio, rendidas fueron a dormir.
A la mañana muy temprano se despertaron, el dìa amaneciò nublado, llovisnaba y hacia mucho frìo, el viento no parò de soplar y los lamentos extraños tampocos cesaron.
Presas por la curiosidad, decidieron ir a explorar el lugar,se agarraron de las manos y caminaron agudizando los sentidos dirigiéndose hacia el intermitente chillido y lamento.
A cada paso que daban les temblaba las piernas y sentían que el corazón les iba a estallar cuando más se acercaban al lugar.
Teresa y Beatriz no podían creer lo que estaban descubriendo, en el lugarn habia dos àrboles chocando con la furia del vinto.El árbol de tronco delgado y de ramas muy fragil se amacaba con la fondo del  fuerza del viento para ser presionada contra la punta afilada del tronco del árbol mas grande y más fuerte ocacionando con el forzado rose, esos indescifrables quejidos y chillidos que parecìan lamentos de un animal o de una persona.El árbol que lloraba su constante tortura se llamaba Hingá y su verdugo se llamaba Ámbahé y la culpa de todo lo tiene el viento!

EL HECHIZO DE LA LAGUNA DE LOS INDIOS


EL HECHIZO DE LA LAGUNA DE LOS INDIOS 

El sol resplandecía aquella tarde de verano y el viento norte hacia piruetas en el aire. La magia y el misterio de la laguna era como un imán que atraía la curiosidad y la impaciencia de Lino,ajeno a su voluntad sin poder evitarlo!
Desde lo alto de la avenida Napoleón Uriburu, Lino contemplaba con una mirada hechizada, los camalotes en flor, los llantenes y las enigmáticas irupés que majestuosamente realzaban la belleza de la Laguna De Los Indios conjugando un fantástico paisaje.
Decidido y lleno de ansiedad, Lino subió al pequeño y desteñido bote de su padre y hecho a remar hacia el centro de la laguna.
 Se detuvo con los ojos eclipsados en un retozar de gozo para contemplar esa magnifica belleza, poder apreciarla desde todos los ángulos de visibilidad. Registrar todos esos diversos vegetales con múltiples formas y matices que lo transportaba a un verdadero paraíso de gamas cromáticas, imaginaba que podía volar entre nubes de algodonales y colores de mburucuyá.
De pronto un festival de cánticos sonoros lo sorprende y se asombra! si! se asombra!
Son cánticos sonoros de patillos, garzas, tero-tero, chochí, pitogué,chajá, pilinchos y las inquietas canastitas que se fundían con el lamento de la rana y el croar de los sapos que entonaban una canción de amor...
Hechizado Lino pierde el equilibrio, cayéndose del bote en el corazón de la laguna...Lino no sabía nadar!