NEGRA COMO LA SOMBRAS
Negra como la sombra
la gata jugueteaba
sobre el viejo tejado
de la casona,
a orillas del estero.
El viento
invisible y travieso
mecía las ramas
de los espesos arbustos.
Solo el cantar de lo grillos
junto a las inquietas luciérnagas
iluminaban con sus destellos de luz
la quietud de la noche.
La gata solitaria e indiferente
seguía jugando,
sobre el viejo tejado!
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